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El relato de ‘El Bogotazo’ que quedó en los archivos de historia.

FOTO: restaurada a color por Leo Ortiz

‘Gota a gota hacia El Bogotazo’, de la periodista Consuelo Sánchez, es uno de los tantos textos que quedaron guardados para la historia sobre aquel hecho ocurrido hace 72 años.

Luego de aquel 9 de abril de 1948, surgieron muchos textos, relatos, testimonios, crónicas y reportajes describiendo aquel día que dividiría la historia de Colombia en dos. La muerte de Jorge Eliécer Gaitán nadie la podía soslayar, pues en todo el país fue replicada la noticia, y en muchas partes del país hubo revueltas con epicentro en una Bogotá que quedaría semidestruida después de aquel fatídico hecho.

Pero, ¿cómo era aquella Bogotá antes y cuál fue su cambio después de aquel 9 de abril? Relatos hay muchos, uno de ellos es el de la periodista Consuelo Sánchez y que reposa en el libro ‘Bogotá, años 40’, un compilado de fotos de la capital de la república y tomadas por Sady González, el mismo que capturaría las tomas más impactantes de ‘El Bogotazo’ y la muerte del caudillo liberal.

En aquella Bogotá llena de matices en los años 40, la Radio Nacional daba sus primeros pasos y todos estaban pendientes de cómo se llevaba a cabo la Segunda Guerra Mundial; claramente, Colombia apoyaba a ‘los aliados’ y todos, desde la gente ‘bien’, hasta los populachos, estaban pegados al radio hasta que llegó el fin de la guerra con el suicidio de Hitler.

Entre tradiciones, costumbres, vestimentas y ademanes de los hombres y mujeres ‘cachacos’ antes y después del Bogotazo, este es un fragmento del texto original de Consuelo Sánchez, recuperado por el libro ‘Bogotá, años 40’ y que hace parte de su libro De la aldea a la metrópoli, publicado en 1998:

“Durante décadas los colombianos verían con horror, en las fotografías de Sady González, la multitud de sentimientos que acudieron a Bogotá aquella tarde aciaga (tal vez la más aciaga del siglo XX para los bogotanos): el espanto, la venganza en la ira popular, el furor represado durante tanto tiempo. Los que habían permanecido callados, los que nunca habían tenido nada, convertían por fin su dolor en un alarido ebrio de sangre, saqueo y fuego. Bogotá era -siempre había sido- una ciudad ajena a la que había que meterle fuego por los cuatro costados.

Después del 9 de abril, parece que los bogotanos hubieran dado cuenta de que ya habían guardado suficiente luto por todas sus tragedias y dolores, y empezar a deshacer del uniforme oscuro que los distinguía. Con el final de los años 40 la moda femenina acogida los colores pastel y la falda ancha, en tanto que las medias de seda eran desplazadas por el nuevo invento de la casa Dupont de Francia, que extendería su uso en la década siguiente: el nylon.

Desgraciadamente esta época no finalizaba con signos sociales tranquilizantes. La historia de Colombia se partía en dos, durante el imperio de un padecimiento que distinguía que distinguiría al país entre las demás naciones hasta alcanzar el dudoso privilegio de convertirse en el primero en cultivarla: la violencia.

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